• 916 837 855
  • 696 176 475
  • centroarte@julianguerrero.com

Category ArchiveActividades Julián Guerrero

Pensamientos

pensamientos-img1

 

Injusticia

Lloraba al ver su rosa marchita.
Esa rosa a la que cuido desde que era una semilla.
La que vio crecer poco a poco su tallo, y salir sus primeras hojas fuertes
La que un día vio crecer un hermoso pétalo, que a veces se caía,
pero siempre se volvía a levantar, fuerte y hermoso.
Esa rosa que tantas alegrías le dió.
Ahora su brazo lleno de rabia y su mano llena de llanto,
la estrecha diciendo:
¿Por qué quieres marchitarla con tus dedos?
¿Por qué de tu injusta idea de no dejarme volver a verla?
Una lágrima muy grande, y un llanto muy amargo.
Eso es lo que me deja, tu injusta mano.

 

pensamientos-img2

 

Almas

Cuerpos colgados, en esta ciudad
en la que todos estamos desnudos.
Almas perdidas, almas solas
almas vagabundeando por esta ciudad,
almas que buscan la paz, la felicidad,
almas que se quieren encontrar,
almas que se preguntan: ¿Qué somos?
Cuerpos … sí, desnudos ante la
VERDAD

Anuario Getafe 08

anuario08-img

Donación cuadro Ángeles al Hospital Universitario de Getafe

cuadro-angeles-img1

 

El motivo de la creación de esta obra es consecuencia de la exposición que el ayuntamiento de Getafe llevó a cabo con el título “Ciudad de Ángeles”. Entonces decidí que este título sería el adecuado para reflejar “Ángeles”. Estos Ángeles son para mi, esas personas mayores y menos mayores que después de un camino de experiencia y sensaciones, desarrollan la maldita enfermedad del olvido.

Del olvido del color,
del olvido de la definición del tacto,
del olvido de coordinar olores.
De cuando o como ese color del día,
ese tacto del ser querido,
ese olor del recuerdo,
no saber ni como ni cuando ocurrió.

Otras veces esta enfermedad les priva, sin ellos saberlo, del recuerdo que en definitiva es lo que realmente somos. Solicité que este cuadro se colocase en el Hospital Universitario de Getafe, también para rendir un homenaje de agradecimiento a todos los profesionales que se dedican al estudio y tratamiento de esta u otras enfermedades, y luchan para que nunca olvidemos quienes somos.

Desde aquí culmino mi donación de este cuadro al pueblo de Getafe. Con su título “Ángeles” quiero invocar que nunca olvidemos que estas personas están aquí aunque ellas no se acuerden. También quiero hacer referencia a todos los familiares de estas personas, dándoles aliento y esperanza para que gracias a los avances de la ciencia, esta pesadilla tenga pronto un final feliz. Gracias a todos por su asistencia y compañía.

 

cuadro-angeles-img2cuadro-angeles-img4

El Hospital Universitario de Getafe ha recibido la donación por parte del Ayuntamiento de la localidad del cuadro “Ángeles”, inspirado en la enfermedad del Alzheimer. El director gerente del hospital, Ricardo Herranz, recibió al teniente de alcalde y concejal de Cultura José Manuel Vázquez Sacristán, y al autor de la obra, Julián Guerrero, a quienes agradeció su interés por donar el cuadro “Ángeles”, que ha sido expuesto en el vestíbulo del Salón de Actos, “haciendo del hospital un espacio más amable para los pacientes y sus acompañantes, donde además de salud también puede hacerse un hueco a la cultura”.

 

El autor de la obra pintó este cuadro con motivo de la exposición “Getafe, ciudad de los Ángeles” y al hacerlo se inspiró en “las personas que después de un largo camino de experiencias y sensaciones contraen la maldita enfermedad del olvido”. Por ello al terminar aquella exposición expresó su deseo de donar su obra al Hospital Universitario de Getafe, ya que de esta forma trataba de homenajear “a todos los profesionales del hospital que cada día trabajan en la asistencia al paciente que padece la enfermedad de Alzheimer e investigan tratando de encontrar avances en su curación”. Tras sus palabras, el poeta Elpidio Castiñeiras, del Centro de Poesía José Hierro, leyó a los asistentes un poema escrito por Eva Chinchilla, transmitiendo a todos los asistentes el sufrimiento que padecen los pacientes que sufren esta patología. El concejal de Cultura dedicó unas palabras de agradecimiento al hospital por haber expuesto esta obra pintada por un getafense, acercando la institución sanitaria a todos los vecinos de la localidad. “Hay un antes y un después del Hospital de Getafe en esta ciudad, la Universidad y el Hospital aportaron a todos los vecinos lo más importante que se ha de tener, educación y salud”, señaló.

 

cuadro-angeles-img3

Si te siguiera mirando,
Recordaría.
Recordaría las letras de las cifras,
las cifras que esperan los vuelos de las aves en bandada,
los nombres de cada pata del insecto, cada hueso del ave.
Daría nombre a la carga de la hormiga, y a cada ola,
según las variedades de la espuma.
Acudirían a mí las gotas de lluvia que llamara por su nombre,
y sólo esas.
Iría nombrando el jazz,
que hace bailar los nombres de las cosas y pone al hombrecito a jugar con la arena.
Titularía cada fotograma; nombraría la risa en todas sus vértebras,
y a fuerza de nombrarla, iba a tesar la piel de los tambores.
¿Y las edades del girasol?
Ser capaz de nombrar las porciones y gestos de su giro.
Me atrevería con los fragmentos del espejo roto, y con todas las lunas.
Cada rama de la encina,
y el proceso de caminar por un andén hasta tu encuentro.

Qué sencillo nombrar, con sólo mirarte.
Andrómaca llamó a Héctor con todos sus nombres.
Es extraña la voz de una madre llamando a su hijo por nombre y apellidos.
Le pone sobre aviso: es su voz, y no ella, quien le espera.
La voz severa de quien le ama.
Se recuerdan bien los nombres cuando los dejamos atrás,
en un tren, o mientras suena la lluvia.
Se recuerdan bien los nombres temporalmente.
Héctor llamó a Andrómaca con todos sus nombres.
Nunca supe si ese fue, para ellos,
un mismo acto de amor o sólo parecido.
Si continuara mirando tus ojos,
recorrería con firmeza la distancia que une el nombre con las cosas.
Daría nombre a cada árbol solitario,
según la inclinación a la colina.
Como se llama el ligero temblor de la hoja del álamo
y en qué letra se distingue del temblor del aliso.
El nombre del color del cobre,
el nombre del color del oro y del mercurio.
Recordaría el nombre de las letras,
que no aprendí de corazón, y cada árbol talado sabría levantar,
nombrando uno por uno sus anillos.
Nombres de gajos, porciones, fragmentos,
partes, zonas, gotas, dosis y trocitos.
Nombrar, nombrar, nombrar.
Disolver lo plural, multiplicándolo.
Hacer de todo uno.
Nombrar, nombrar, nombrar hasta decir ya Nombre, Nombre, Nombre.
Hasta ya sin decir.

Y es posible, si continúo mirándote y no me dejo ningún nombre,
ni siquiera los nombres del miedo, tampoco el del miedo a los nombres del miedo,
es posible que no haga falta nombrar a Dios.
Que no haya tiempo. Que no sea preciso. Mas lo probable.
Que aparte la mirada.
Lo probable es que tarde o temprano se dirija a mí,
repetidamente me llame por un nombre verdadero y se pronuncie: <<No logro conciliar el sueño. Te corresponde olvido>>

Habrás tenido tiempo, al menos. Una vez pronunciadas,
también a las palabras les corresponde olvido.
Pero tuvieron tiempo. Tuvieron nombre.
Que soñarás conmigo, eso es seguro.
Seguro es que aparezco en tus sueños, que te llamo con todos tus nombres, que pregunto: <<¿Hemos nombrado ya todos los males?>>

 

cuadro-angeles-noticia

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Scroll Up